Los hechos
Llegada y almacenamiento de las armas submarinas
Esta línea de tiempo describe la posición de España durante la segunda guerra mundial, su estrategia defensiva y la llegada de los explosivos a la Base de Defensas Submarinas de Cádiz
La explosión
Esta línea de tiempo describe los hechos que se sucedieron desde el amanecer del 18 de agosto de 1947 hasta el 29 de septiembre siguiente en que la jurisdicción ordinaria que investigaba las causas se inhibió en la jurisdicción militar
La intervención del Tercio del Sur
Esta línea de tiempo describe con detalle la actuación pormenorizada de una de las unidades de la Armada cuya intervención fue silenciada deliberadamente por parte de las autoridades militares: el Tercio del Sur y sus tropas de Defensa Pasiva
Llegada y almacenamiento de las armas submarinas
Minado de las costas del Golfo de Cádiz
La batalla de Inglaterra supuso en 1941 el primer revés del ejército alemán durante la segunda guerra mundial. El 11 de diciembre de ese año Estados Unidos y Alemania se declararon la guerra, y en febrero de 1942 se produce la primera gran rendición de Alemania en el frente de Stalingrado. La posición del gobierno español de «no beligerancia activa» a favor de Alemania e Italia le situaba en la diana de un posible ataque futuro; pero tras la guerra civil, la Armada española carecía de una flota potente como para afrontar una estrategia combativa. Optando por la defensa del territorio, los comandantes Juan Cervera y Gonzalo Díaz elaboraron por estas fechas un proyecto de minado de las costas del Golfo de Cádiz, en el que se precisaban unas 16.000 minas submarinas para fondearlas, llegado el momento, entre Ayamonte y el Estrecho de Gibraltar.
El depósito de Defensas Submarinas
Se reorganizan las Defensas Submarinas del Departamento Marítimo de Cádiz con sede en la base naval de Puntales y se trasladan los talleres de Torpedos y Lanchas Rápidas a las antiguas instalaciones sin uso de la Fábrica Nacional de Torpedos. La FNT fue un proyecto inconcluso del empresario vasco Horacio Echevarrieta, propietario del astillero gaditano, que pasó a ser propiedad del Ministerio de Marina y fue utilizado después de la guerra civil española por el Ejército como parque de automóviles y guarnición del ejército para la custodia de pólvoras y explosivos.
Llegada de las primeras minas
Llegan las primeras armas procedentes de la base naval de Ríos (Vigo). Se trata de una partida de 291 minas submarinas holandesas de los modelos H-II y H-III, que quedaron depositadas en el almacén de torpedos de la FNT. Dicho almacén pasaría a llamarse posteriormente almacén de minas núm. 1.
Inicio de la operación Torch
El día 8 de este mes, británicos y norteamericanos desembarcan en Marruecos y Argelia, y poco después comienza la retirada de italianos y alemanes del norte de África.
Segunda remesa de minas holandesas
A primeros de este mes arriban a Cádiz por mar otras 194 minas holandesas procedentes en este caso de la base naval de La Graña (El Ferrol).
Llegada de las minas rusas y españolas
En escrito fechado el día 22 de febrero, el jefe de la base de Puntales informa al almirantazgo que en las Defensas Submarinas de Cádiz hay depositadas en total 868 minas submarinas, lo que demuestra que entre noviembre de 1942 y febrero de 1943 han llegado también 211 minas rusas adquiridas por el bando republicano durante la guerra civil y 172 minas Vickers Elia fabricadas por la Sociedad Española de Construcción Naval en San Fernando. Las minas rusas habían sido transportadas en febrero de 1938 por el buque carbonero Mina Piquera procedentes de Asturias o Pasajes hasta el Arsenal de la Carraca. Eran minas de recuperación y llegaron sin carro sumergidor, por lo que debe entenderse que habían estado fondeadas en algún campo minado de la costa cantábrica.
Operación Mincemeat
El 30 de abril aparece el cadáver de un supuesto oficial de la Marina británica de nombre William Martin, portando en una cartera unos papeles que revelaban la invasión de Europa mediante un desembarco en Grecia. La intención de los aliados era engañar a los alemanes a través de las autoridades españolas, ya que, como decía Churchill: «Cualquiera, menos un maldito idiota, sabría que es Sicilia» el sitio donde se realizaría el ataque. Hasta ese momento, el gobierno español había temido que la invasión de Europa se realizara por las costas del Golfo de Cádiz, lo que motivó aquí la acumulación de explosivos.
Fin de la operación Torch
El 13 de mayo finaliza el repliegue de las tropas ítalo-alemanas, con la rendición de los últimos efectivos que no pudieron embarcar. África queda liberada por los aliados. El paso siguiente es la invasión de Europa.
Minas submarinas alemanas
El día 18 de este mes llagaron desde El Ferrol las primeras 340 minas alemanas del modelo EMC, transportadas por el vapor Tarifa y que fueron depositadas en el taller de Lanchas Rápidas de Defensas Submarinas. Este segundo depósito pasaría a llamarse almacén de minas núm. 2.
Inspección de los polvorines de la Armada
El 30 de este mes, el Ministerio de Marina ordena a la jefatura del Ramo de Armas Navales efectuar una inspección de todos los polvorines de la Armada y entregar un informe pormenorizado de cada una de estas visitas para conocer la situación real en torno al almacenamiento de explosivos navales en España. La persona encargada es el teniente coronel Manuel Bescós Lasierra.
Informe del teniente coronel Manuel Bescós
En cumplimiento de la orden ministerial, el teniente coronel Bescós supervisa la base de Defensas Submarinas y, concluida la visita, realiza un informe fechado el 9 de julio en el que expone que en Cádiz hay almacenadas unas 300 toneladas de explosivos, que aumentarían con la llegada de más minas. Las naves aprovechadas para su almacenamiento eran de gran superficie, pero carecían de vías, vagonetas y otros medios de remoción y estiva, sin salida al mar y debiéndose transportar las minas en camiones. El conjunto estaba rodeado de edificaciones y muy próximo a la ciudad. Su peligrosidad la define de la siguiente manera: «Si bien los altos explosivos empleados actualmente son muy estables, sobre todo los fabricados en tiempo de paz, nunca puede tenerse una absoluta seguridad en su estabilidad y por lo tanto, en todo momento debe tenerse presente la remota probabilidad de explosión. Además debe considerarse la posibilidad de la acción exterior por accidente, guerra o sabotaje. Estas consideraciones mueven al jefe que suscribe a aconsejar el urgentísimo traslado del depósito de Defensas Submarinas que, en caso de voladura, originaría una catástrofe de carácter nacional […]».
Desembarco en Sicilia e invasión de Europa
El 10 de este mes, un día después del informe de Bescós, los aliados desembarcan en Sicilia y da comienzo la invasión de Europa. El Gobierno español respira aliviado ante estos acontecimientos.
Segunda remesa de minas alemanas
A pesar del desembarco de Sicilia, a finales de este mes llega a Cádiz a bordo del Contramaestre Casado una segunda partida de 160 minas alemanas recién compradas, de modelos EMC y EMD, que fueron ubicadas entre los dos almacenes.
Las cargas de profundidad
En la Base de Defensas Submarinas hay depositadas 634 cargas de profundidad, la mayor parte de ellas desembarcadas por los italianos en los puertos españoles tras su derrota en la segunda guerra mundial. En el Archivo Naval de San Fernando no hay constancia expresa de la fecha de su llegada, aunque se presupone posterior a su rendición, entre septiembre y noviembre de este año. Las investigaciones apuntan a que procedían del Departamento Marítimo de Cartagena, concretamente del puerto de Mahón, donde recaló la flota italiana que iba a entregarse a los aliados y que había sido atacada en el Mediterráneo por la aviación alemana. Entre estas cargas había 50 unidades del modelo WBD, conteniendo cada una 125 kg de nitrocelulosa (algodón pólvora), que fueron las causantes de la explosión de Cádiz.
Llegada de las últimas cargas de profundidad
El día 9 de este mes se reciben precipitadamente en la base de Defensas Submarinas, y sin conocer el destino que habían de tener, 28 cargas de profundidad del modelo WBF. Estas minas también iban cargadas con algodón pólvora, pero por razones que hasta el momento se desconocen, no se encontraban ya en Cádiz el día de la Explosión. Probablemente fueron reenviadas a otro lugar poco después de su recepción.
Tercera y última remesa de minas alemanas
El día 10 de este mes quedan depositadas en Cádiz las últimas 200 minas alemanas EMC/EMD, traídas nuevamente por el Contramaestre Casado.
Informe de Miguel Ángel García Agulló
El 15 de julio de 1947, un mes antes de la Explosión, el jefe de la base de Defensas Submarinas Miguel Ángel García Agulló elabora el último informe de ejercicios y movilización de armas submarinas. Quedaban 1.565 minas submarinas y 596 cargas de profundidad, además de 41 torpedos italianos de cuya entrada no se tiene tampoco constancia exacta. En total acumulaban 300.924 kg de explosivo rompedor. Su preocupación por el riesgo que suponía este almacenamiento lo describió de la siguiente manera: «el jefe que suscribe se cree en el deber de hacer resaltar la imperiosa necesidad de trasladar en el menor tiempo posible el lugar de almacenamiento de las minas. Su situación actual dentro del casco de una población, aun guardando en su vigilancia las mayores precauciones, es una constante preocupación para el mando; y más si se tiene en cuenta, como expuse en escrito de 4 de diciembre de 1946 al hacerme cargo de estos servicios, que los pabellones donde se almacenan no están aislados, proponiéndose por esta jefatura en el mismo escrito una obra de levantamiento de un pequeño muro sin que hasta la fecha se haya efectuado».
Explosión del almacén de minas núm. 1
Tal como advirtieron en sus informes Manuel Bescós Lasierra (1943) y Miguel Ángel García Agulló (1947), el 18 de agosto de este último año, a las 21:45 de la noche, se produjo la anunciada catástrofe.
La explosión
Trabajos habituales en el almacén de minas núm. 1
En la mañana del 18 de agosto de 1947 se trabajaba con normalidad en el interior del almacén de minas núm. 1. El oficial de guardia, Leonardo Garófano, se dedicó a pasar revista y trabajar en la limpieza y mantenimiento de las minas junto con los marineros gaditanos Antonio Sánchez Salguero y Manuel González Ruiz, el pañolero Alfonso Sánchez Ramírez y el amanuense Juan José Pereira Doval. A las 11:00 entraría también en el almacén el operario de la Maestranza Francisco Rendón Cruz para trabajar con unos sumergidores a los que había que modificar la posición de la quinta rueda de los roletes, siendo ayudado por el compañero Diego Boza Silva. Entre las 12:30 y las 13:00 todo este personal se retiró y Garófano cerró con llave el polvorín.
El oficial de guardia vuelve al almacén
A las 14:00 aproximadamente Garófano regresó al almacén, en cuyo entresuelo se hallaban sus oficinas, para seguir trabajando en asuntos administrativos. Media hora después se fue a almorzar y volvió a cerrar el polvorín.
Retirada de 12 cargas de profundidad para el dragaminas Guadalete
Poco antes de las 16:30 un carrero entra en la base con autorización de la Comisaría de Marina de la Zona Sur para recoger 12 cargas de profundidad del modelo Torpedini con sus correspondientes aparatos de fuego, cargas iniciadoras y estopines para embarcarlas en el dragaminas Guadalete. Garófano, quien custodiaba la llave del polvorín, abrió la puerta y cuatro marineros cargaron el material, que estaba preparado a la derecha de la entrada. Terminada la maniobra, el oficial de guardia volvió a cerrar el polvorín.
Guardia militar
A las 20:00 la guardia militar del recinto exterior, en rotación cada dos horas, estaba compuesta por los marineros Manuel Tendilla Rivas (puerta principal), Juan Ogando Castillo (alambrada), Pedro Sánchez García (puerta falsa), Jesús Palma Ruiz (rincón de minas) y Andrés Sánchez Orozco (minas). Estos dos últimos custodiaban el polvorín siniestrado uno en cada extremo.
La explosión
A las 21:45 estalla el almacén de minas núm. 1, que contenía 202.124 kg de explosivo rompedor. Los astilleros, la barriada de San Severiano y los edificios de la calle Tolosa Latour quedan completamente arrasados. En Cádiz se fue la luz, el agua y las comunicaciones radiotelefónicas. Mueren 150 personas a consecuencia de la explosión y entre 5.000 y 10.000 resultan heridas de distinta consideración, siendo trasladados a los hospitales de Cádiz y San Fernando. Se rompen todos los cristales de la ciudad y el ruido atronador se oye desde la ciudad de Sevilla. Desde Huelva y Monte Hacho (Ceuta) se observa un hongo de humo similar al de una bomba atómica.
El coronel Joaquín Canero sale hacia Cádiz
En torno a las 21:50 el coronel de artillería del polígono Costilla, Joaquín Cantero, se desplaza desde Torregorda a Cádiz en su vehículo oficial. El jefe de la Base de Defensas Submarinas, Miguel Ángel García Agulló, y el capitán general del Departamento, Rafael Estrada Arnaiz, tenían su residencia de verano en la plaza Helios. El segundo le ordena al primero que pare el primer coche que aparezca por la avenida, siendo este el coche del coronel Cantero.
Llegada de las autoridades militares
En torno a las 22:00 Cantero, Estrada y García Agulló llegan a la puerta de la base siniestrada, donde el oficial Garófano les explica lo ocurrido. Las noticias son dramáticas: se espera una segunda explosión. El almacén de minas núm. 2 está en llamas.
Intervención de Pascual Pery Junquera
En torno a las 22:05 el capitán de corbeta Pascual Pery Junquera llega corriendo a la puerta de la base y se entrevista con Leonardo Garófano, quien le comenta que Estrada y García Agulló están intentando acceder a los depósitos de minas a través del Instituto Hidrográfico, que está convertido en un cúmulo de escombros. Pery decide bajar por la rampa, observando al avanzar que hay fuego entre las minas del segundo almacén que no había llegado a explotar. Allí se encuentra con los marineros Federico Casas Marce y Salvador Mosquera López, a los que pidió que le ayudaran a extinguir las llamas con arena y piedras, ya que no existían en ese momento otros medios de extinción. Posteriormente se les incorporaron otros marineros: José Palero Garbo, Julio Rosso Avellí, José Romero Gabarda, Bernardino López Fernández, José Otero Martínez y Ginés Gallardo Soler. Es el llamado grupo de Pery.
Contacto con Radio Jerez
A las 22:15 el teléfono de Radio Jerez (EAJ-58) no paraba de sonar por el aluvión de llamadas que se estaban recibiendo de ciudadanos solicitando información sobre el suceso de Cádiz. En contacto con el Observatorio de Marina y Torre Alta, les informan que puede tratarse de una explosión entre Cádiz y la base naval de Puntales. Torre Alta informa a su vez al Estado Mayor de la Capitanía General y a las estaciones de Aviación y Ejército por la frecuencia de 900 metros. Se piden con urgencia ingenieros, zapadores, ambulancias, proyectores, servicios contraincendios, aparatos de luz, picos y palas, y todos los medios humanos disponibles.
Extinción del incendio del almacén de minas núm. 2
En torno a las 22:20 ya solo quedaban algunos rescoldos entre las minas del segundo almacén. García Agulló y el almirante Estrada se dan el encuentro con Pery y, mientras el jefe de la base se queda en el lugar dirigiendo las actuaciones posteriores, Pery junto al almirante continúan la inspección de la zona devastada dirigiéndose seguidamente hacia los astilleros de Echevarrieta y posteriormente hacia la estación de ferrocarriles y la Comandancia de Marina.
La destrucción del astillero de Echevarrieta
En torno a las 22:30 el director de los astilleros de Echevarrieta, Antonio Goenechea y Mugarza, se encontraba ya en el lugar acompañado de varios técnicos e ingenieros. Allí se entrevistaría con Pery y el almirante. Los depósitos de combustible de la central eléctrica estaban en llamas, al igual que el pañol de vagones y los alrededores del dique seco. Desde la distancia se veían otros dos incendios en el garaje del Instituto Hidrográfico y en un almacén de pinturas de Dragados y Construcciones.
El vicealmirante Escrigas sale para Cádiz
A las 22:30 el vicealmirante Fausto Escrigas, que se encontraba en funciones de almirante jefe del Departamento en sustitución por vacaciones de Rafael Estrada, parte desde el cuartel general de San Fernando hacia Cádiz adelantándose a las tropas que se están preparando por parte del Tercio del Sur y Defensa Pasiva como auxilio a la capital.
Primera petición de ayuda exterior
En torno a las 22:45 el almirante Estrada y García Agulló llegan a la caseta de los prácticos del puerto a través de la carretera industrial para emitir a través de una radio costera alimentada por baterías la primera llamada de socorro. La llamada se cursa por la frecuencia de 170 metros a las estaciones de Jerez, Sancti Petri, Huelva, Ayamonte e Isla Cristina. Esta última es la primera en recibir el mensaje de alarma: «¡Cádiz está ardiendo!».
Radio Jerez se convierte en la voz de socorro
A las 23:00 Radio Jerez (EAJ-58), avisados telefónicamente por la costera de Isla Cristina y enlazando por el mismo medio con Torre Alta, continúa canalizando los mensajes que se van recibiendo desde Cádiz al resto del país y a las autoridades nacionales. Las primeras ayudas parten de Rota, El Puerto de Santa María, Algeciras, Sevilla e Isla Cristina.
La Guardia Civil acordona la zona devastada
A las 23:30 miembros de la Guardia Civil, a pesar de que su casa cuartel ha quedado destruida y con numerosos heridos, han acordonado la zona devastada por orden de Fausto Escrigas e impiden el acceso a la ciudad a la altura de Cortadura, montando controles en la avenida principal y en las calles aledañas a la Base de Defensas Submarinas. Se comunica a voces a todos los habitantes que se espera una segunda explosión y que la gente se refugie en las playas o lugares abiertos.
El Gobierno recibe noticias de la catástrofe gaditana
En torno a las 00:00 llegan las primeras informaciones al palacio de Ayete (San Sebastián), lugar estival de reunión del Consejo de Ministros, donde al gobierno se le traslada literalmente que «Cádiz ha desaparecido» a consecuencia de la explosión de un polvorín de la Armada.
Primera reunión de urgencia en el Ayuntamiento
A esa misma hora comienza en el Ayuntamiento una improvisada reunión entre las autoridades civiles y militares que se han dado encuentro espontáneamente allí. Están el alcalde de la ciudad, Francisco Sánchez Cossío, que acudió enfermo al consistorio; el concejal Aquiles Pettenghi Gallot; el almirante Escrigas; el gobernador militar, Edmundo Rodríguez Bouzo; y el gobernador civil en funciones, Antonio Fernández Pernía. Entre otros asuntos se determina el reparto de las fuerzas militares y de orden público para socorrer a la población, evitar el pillaje y restablecer los suministros básicos. Se convoca una segunda reunión a las 06:00.
Los primeros efectivos del Tercio del Sur llegan a Cádiz
Entre las 00:10 y las 00:30 llegan a la Base de Defensas Submarinas los dos primeros camiones del Tercio del Sur en auxilio de la población. Unos cuarenta minutos antes ya había llegado su coronel, Vicente Juan, junto con el teniente coronel Antonio Ristori Fernández y el comandante Francisco García Ráez. Entre los tres organizarían la extinción de los incendios que seguían activos, el desescombro de hogares, el rescate de personas, y el traslado de cadáveres al cementerio y de heridos a los hospitales.
Sevilla sale en auxilio de Cádiz
Hacia la 01:00 parten de Sevilla los primeros auxilios del Ejército: 476 soldados, 25 suboficiales, 18 oficiales, numerosos camiones de los regimientos Soria núm. 9, Carros, Artillería núm. 14, Intendencia y Zapadores núm. 2, portando reflectores y diverso material, y 2 ambulancias con sus correspondientes equipos médicos. Al amanecer zarparía también el remolcador Pastor y Landero con sus aljibes llenos de agua para el abastecimiento de la población. De la base aérea de Tablada saldría al alba una sección de Aviación con 5 camiones y 100 efectivos. Los laboratorios farmacéuticos prepararon una partida considerable de inyecciones de aceite alcanforado, adrenalina, productos para la coagulación de la sangre y otros medicamentos. El alcalde accidental de Sevilla, Antonio Filpo Rojas, y el gobernador militar, Jacinto Martín Prat, encabezan el convoy.
Llegan los recursos de Defensa Pasiva
A la 01:15 llega a Cádiz desde San Fernando el camión de Defensa Pasiva, que había sufrido una avería eléctrica a la altura de la Iglesia Mayor. Portaba una motobomba y dos líneas de mangueras de 50 m con las que apagar el incendio del garaje del Instituto Hidrográfico y rematar los rescoldos dejados por Pery Junquera. La motobomba, de unos 800 kg de peso, hubo que cargarla, descenderla y manejarla a mano al carecer de grúas, polipastos y remolques adaptados.
Encuentro entre Fausto Escrigas y Rafael Estrada
A la 01:30 finaliza la primera reunión en el Ayuntamiento y, tras ella, el vicealmirante Fausto Escrigas se dirige hacia la calle Tolosa Latour, una de las principalmente arrasadas, para encontrarse con Rafael Estrada y participarle las novedades sobre las decisiones adoptadas inicialmente por él y posteriormente por el Ayuntamiento. Entre ambos comisionan al capitán de infantería de marina Ramón Estrada para que, junto al concejal Pettenghi y al capitán de fragata Álvaro Urzáiz, soliciten al Estado Mayor de la Armada el envío de nuevos auxilios.
Diversas autoridades se personan en la ciudad
Entre las 02:00 y las 06:00 fueron llegando a Cádiz el alcalde accidental de Sevilla, el gobernador militar de esa provincia y el gobernador militar del Campo de Gibraltar, Eduardo Sáenz de Buruaga. El almirante Estrada marcha hacia su chalé a las 02:30 para asearse y cambiarse de ropa, y a las 03.30 visita a los heridos en el hospital militar de la plaza Fragela y el hospital de Mora.
Segunda reunión de coordinación en el Ayuntamiento
Entre las 06:00 comienza en el Ayuntamiento la segunda reunión de autoridades, a la que en esta ocasión se suma el almirante Estrada.
El Estado se hace cargo del desastre
Entre las 06:15 la Subsecretaría de Educación Popular hace pública una nota de prensa en la que se informa a los gaditanos que el Consejo de Ministros había dispuesto con la mayor urgencia y brevedad las medidas necesarias para atender a la población y a la reparación del desastre, situando al frente de estas actuaciones al ministro de Marina, Francisco Regalado Rodríguez, quien de forma inmediata puso rumbo a Cádiz en un avión de las Fuerzas Armadas.
Radio Jerez finaliza sus emisiones
A las 06:30 Radio Jerez finaliza sus emisiones, con el beneplácito de su director, después de una agotadora madrugada de transmisión nacional de mensajes de emergencia procedentes de Cádiz y Torre Alta.
Abortada la posibilidad de una nueva explosión
En torno a las 07:00, la heroica actuación del Tercio del Sur logra extinguir los fuegos remanentes en la Base de Defensas Submarinas y se aborta la temida segunda explosión del almacén de minas núm. 2, donde quedaron 491 minas alemanas ya enfriadas con el agua de la motobomba. Los incendios de los astilleros también han sido sofocados.
Los medios culpan a los astilleros de Echevarrieta
Los periódicos de este día sacan los primeros titulares de la tragedia y afirman que un incendio iniciado en los astilleros de Echevarrieta se había propagado al depósito de torpedos, produciéndose una horrísona explosión. Es el caso del diario Ayer, cuya redacción estaba en Jerez de la Frontera, aunque corrigió la información al día siguiente. El medio que más acierta es La Vanguardia, en cuya cabecera informaba que a causa del calor habían hecho explosión las cargas de profundidad, como efectivamente ocurrió. Y uno de los más tendenciosos fue el periódico de carácter político Mundo Obrero, que afirmaba que la responsabilidad de la catástrofe de Cádiz había que atribuírsela al fascismo por llevar a cabo, bajo la supervisión de ingenieros nazis, preparativos militares y experimentos en la fabricación de armas extraordinarias en los astilleros de Echevarrieta.
Fotografiando la zona devastada
Con las primeras luces del alba, bimotores procedentes de la base aérea de Tablada sobrevuelan la ciudad para tomar fotografías y filmaciones de las áreas devastadas, realizando espectaculares pasadas en vertical y horizontal. Al caer el día, un avión enviado personalmente por el general Franco traslada el material filmográfico hasta Vitoria, con riesgo para los pilotos al tener que sobrevolar la provincia de Álava bajo un régimen de intensas precipitaciones y densa niebla.
Identificación de cadáveres
El juzgado de Santa Cruz, con su titular Ramón Dolareda y Gómez de Barreda a la cabeza, acompañado de su secretario, se establece en el cementerio para iniciar el proceso de identificación de cadáveres.
El ministro de Marina llega a Jerez
A las 12:30 el ministro de Marina, Francisco Regalado, llega al aeropuerto de Jerez enviado por el general Franco para obtener noticias directas de los efectos de la explosión. El vicealmirante Escrigas le esperaba a pie de pista. A bordo de varios vehículos se dirigen hacia la ciudad de Cádiz.
La comitiva
A las 14:00 llega a Cádiz el ministro Regalado, donde saluda al alcalde de la ciudad, al gobernador militar, al gobernador civil en funciones, al alcalde de Sevilla, a su gobernador militar y al gobernador militar del Campo de Gibraltar.
Se suspenden las transmisiones por radio
A las 14:30, por orden del gobernador militar, se suspenden todas las escuchas de las emisoras que colaboraban en la transmisión de los mensajes de socorro por quedar restablecidas las comunicaciones telegráficas y telefónicas con el resto del país.
El general Varela llega desde Tetuán
A las 15:00 aterriza en el aeropuerto de Jerez el general Enrique Varela Iglesias, que ha volado desde Tetuán. En el avión, pilotado por el comandante Leite, le acompañaba también el teniente coronel Riera, jefe de la Región Aérea de Marruecos. Entre la carga transportan medicamentos de primera necesidad y, en particular, cantidades abundantes de penicilina. Una vez en Cádiz, se une a la comitiva que esa tarde inspeccionaría lo que había quedado de los astilleros, el barrio de San Severiano y la calle Tolosa Latour.
Entierro de los primeros fallecidos
A lo largo de este día se entierra a los dos primeros fallecidos: Rosario y Fernando Bedoya Mora-Figueroa, de 4 y 2 años de edad respectivamente, hijos de Fernando Bedoya Amusátegui y Francisca Mora-Figueroa Borrego.
Se restablece la luz eléctrica
A la 17:00 queda reparado el tendido eléctrico y se restablece el suministro a la ciudad. Los reflectores aportados por los buques y los solicitados al exterior servirán para iluminar las calles en sustitución de las farolas destrozadas. Las líneas telefónicas son igualmente reparadas. Los cirujanos podrán operar esa noche sin necesidad de velas.
El insoportable olor del cementerio
Al atardecer de este día, decenas de cadáveres se alineaban en los patios del cementerio de San José envueltos en sábanas y bajo la implacable luz del sol en pleno mes de agosto. En las salas de autopsias se habían apilado todos los cuerpos que tuvieron cabida. Los fotógrafos localizados por el juzgado fumaban puros habanos para intentar contrarrestar el fétido olor. No se podía entrar en el cementerio sin taparse la nariz con un pañuelo.
Telegramas de condolencia
Tras el restablecimiento de las comunicaciones se reciben en la oficina de Correos alrededor de 4.000 telegramas desde 267 ciudades distintas y 6 países extranjeros, que no podían ser entregados con el personal existente, por lo que hubo que recurrir a los jóvenes del Frente de Juventudes. Algunos de los remitentes de estos telegramas eran Eugenio D’Ors, los príncipes Juan y Jaime de Borbón, Millán Astray, el torero Pepe Calabuig, el Real Betis, la Balompédica Linense y el Ayuntamiento de Alcalá de Henares, que tres semanas después viviría también la explosión de un polvorín del Ejército en el cerro del Zulema.
Albergues provisionales para los damnificados
Para realojar a los damnificados, en el campo de deportes de la Mirandilla se levanta un campamento con 36 tiendas cónicas de campaña y otras 6 más pequeñas en varios puntos de la barriada de San Severiano, atendidas por la Obra Sindical del Hogar.
Actúa la jurisdicción ordinaria
Al amanecer de este día, el juzgado de primera instancia e instrucción de Cádiz, por orden de su titular interino Mariano de las Mulas Mesones, acuerda la apertura de la causa 241/47 a fin de investigar las causas de la explosión e identificar a sus responsables. La acusación pública la dirige el fiscal de la Audiencia provincial, Francisco Bedoya Gutiérrez.
Inspección ocular de los astilleros de Echevarrieta
El juez instructor realiza una inspección ocular de los astilleros de Echevarrieta, donde los medios señalaban el origen de la explosión. En el recorrido de los talleres, donde estuvo acompañado por el fiscal de la Audiencia, el coronel de Artillería Joaquín Cantero y el teniente coronel de este mismo arma Ulpiano Iraizós, se observa que una energía de choque procedente del exterior es la que ha provocado los destrozos en la factoría.
Descubren el punto donde se originó la explosión
El juez decide ampliar la inspección ocular a la Base de Defensas Submarinas y allí descubren un gran embudo de entre 10 y 14 m de diámetro por 1,5 a 2 m de profundidad, donde los dos jefes de Artillería reconocen con absoluta precisión el origen de la explosión que motivó la catástrofe. Declaran que es el clásico embudo que forman las cargas depositadas en el suelo y afirman textualmente que «la catástrofe nació ahí».
Entierro simbólico de las víctimas
A las 12:00 tiene lugar en el interior del camposanto el entierro simbólico de las víctimas, oficiado por el obispo Tomás Gutiérrez Díez. Acabado el responso, las autoridades presentes atraviesan de nuevo la hilera de cadáveres, arrodillándose el general Varela ante cada uno de ellos para destaparlos y conocer sus caras. Aquí es donde se produjo el mayor de los enfrentamientos que mantuvo con el ministro Regalado, al decir este último: «¡Cómo huele aquí a muerto!». Entonces Varela le respondió: «¡Pues hace dos días esta gente olía a rosas!». El ministro le replicó diciendo: «¡Tampoco es para tanto!». «¡Que no es para tanto, señor Ministro!», exclamó Varela, «¡Usted es un cabrón!». Desde entonces ninguno de los dos volvieron a aparecer juntos públicamente.
Dar sepultura a los muertos
Acabado el responso y conforme se iban identificando los cadáveres, se les fue dando sepultura en los patios del cementerio de San José. Solo en este día se enterraron aquí a 93 de las 150 víctimas mortales que dejó la catástrofe.
Plan de acción solicitado al Gobierno de España
A las 19:30, bajo la presidencia del Ministro de Marina, se reúnen en el Ayuntamiento todas las fuerzas vivas de la ciudad, militares, civiles y religiosas al objeto de redactar una carta dirigida al Gobierno de la nación con siete puntos fundamentales para dar respuesta a la situación, incluyendo la investigación de las causas, la reconstrucción de los bienes e inmuebles dañados, la reconstrucción de los astilleros, la intervención de la Dirección General de Regiones Devastadas, la prohibición de envíos de nuevo material bélico y la moratoria del pago de impuestos y contribuciones. A esta reunión acuden también José María Pemán, como director de la Real Academia de la Lengua Española, y Miguel de Aramburu, como presidente de la Cámara Oficial de Comercio.
El Gobernador Civil llega a la ciudad
En torno a la media noche hace entrada en la ciudad el gobernador civil de Cádiz, Carlos María Rodríguez de Valcárcel. La catástrofe le había sorprendido a la altura de Portugal cuando viajaba de vuelta de sus vacaciones en Bilbao a bordo del vapor La Habana. Dada la premura de las circunstancias optó por desembarcar en Lisboa y montarse en un coche cedido por el embajador de España, Nicolás Franco, con el que emprendió camino hacia Badajoz. Allí hicieron trasbordo en otro coche del Parque Móvil del Ministerio, con el que llegaron a Cádiz haciendo primero parada en Sevilla para dejar a su esposa.
Reconocimiento tácito de la responsabilidad militar
El Estado Mayor de la Armada en Madrid emite la orden 17.914 dirigida a todos los Departamentos marítimos para que los buques que transportasen cargas de profundidad cuyo explosivo no fuese trilita o cuya carga explosiva se desconociera, procediesen al desembarco de las mismas. Se trata de un reconocimiento tácito de la responsabilidad militar en el accidente, que entendieron provocada por una sustancia explosiva distinta a la trilita. Efectivamente, investigaciones posteriores han determinado que la Explosión de Cádiz fue causada por el deterioro e inflamación espontánea del algodón pólvora contenido en una partida de 50 cargas de profundidad.
Misa de difuntos
A las 12:00 da comienzo en la iglesia de San José un funeral por las víctimas de la Explosión, oficio religioso sufragado íntegramente por el empresario vasco Horacio Echevarrieta, propietario de los astilleros. A él no acudió el Ministro de Marina, que a esa misma hora despegaba desde Jerez al encuentro con Franco. Sí acudió el general Varela, quien el día anterior había declinado recíprocamente acudir a la reunión que tuvo lugar en el Ayuntamiento para no volver a encontrarse cara a cara con Francisco Regalado.
Hay que retirar las minas sobrantes
En torno a las 13:30 el Gobernador Civil convoca una reunión en su despacho con las principales autoridades y representantes del comercio y la industria local para repasar las peticiones del día anterior formuladas al Gobierno y abordar la retirada inmediata de las minas que no habían llegado a estallar. Las autoridades de Marina proponen el traslado inmediato a las cuevas artificiales de la sierra de San Cristóbal, cerca de las cuales se habían adquirido recientemente mediante expropiación los terrenos del Rancho de la Bola en vistas del futuro traslado de la Base de Defensas Submarinas.
Continúa el entierro de cadáveres
Al finalizar este día quedan enterrados en sus correspondientes nichos otros 26 cadáveres que no habían podido ser enterrados el día anterior, o habían fallecido en los hospitales o acababan de ser hallados en la remoción de escombros. Unos 70 cuerpos quedan pendientes de identificar mediante fotografías.
Retirada de escombros
Por segundo día consecutivo continúan los trabajos de desescombro en los que se afanan los zapadores procedentes de La Carraca, Jerez y Sevilla. Entre otras tareas se dedicaron a la demolición o derribo controlado de fachadas y otros elementos inestables.
Comienza la retirada de minas submarinas
Al amanecer, varios camiones militares y grúas móviles se hallaban estacionados en Defensas Submarinas para proceder al traslado de las minas que no habían llegado a explotar a las cuevas de San Cristóbal. Ante el pánico de los marineros que tenían que realizar la labor, el teniente de infantería de marina Francisco Aragón se subió con serenidad encima de una de las boyas y se encendió un cigarro frotando una cerilla contra la carcasa: «¿Veis como no pasa nada ya? Así que vamos a llevarnos esto de aquí». De esta forma logró vencer el miedo de los allí presentes y se pusieron todos manos a la obra.
Llega a Cádiz el Ministro de Trabajo
Mientras se inicia el movimiento de minas, a las 13:30 llega a Cádiz el ministro de Trabajo, José Antonio Girón, en compañía de su secretario Sáenz de Miera. Unas horas después recorrían la zona devastada para conocer en directo el alcance de la catástrofe. Dentro del astillero de Echevarrieta es atendido en persona por este empresario vasco. Luego fue visitando casa por casa los barrios de alrededor, saludando a los vecinos e intercambiando algunas frases para conocer su situación y darles ánimos. Además, confirmó que el Gobierno había procedido a la declaración de zona catastrófica a efectos del seguro.
El Gobierno hace pública su decisión de ayuda
ABC publica las decisiones adoptadas por el Gobierno tras recibir la petición de ayuda acordada por el Ayuntamiento de Cádiz en su reunión del día 20. Se hace cargo de la reconstrucción y acepta la moratoria fiscal, pero omite la investigación de las causas, la reconstrucción del astillero y la prohibición al movimiento de material bélico.
La Comisión Pro-Daminificados de Cádiz
Se crea la Comisión Pro-Damnificados de Cádiz bajo la presidencia del gobernador civil, Carlos María Rodríguez de Valcárcel. Entre los primeros donativos que se reciben está el suyo personal (100.000 ptas), el aportado por el armador Martínez de Pinillos y la Salinera Gaditana de Antonio Grosso (400.000 ptas), y el grupo conservero de Tarifa (25.000 ptas). La aportación más baja es la de un particular: 5 ptas. El primer día se recaudan en total 535.259,10 ptas. Al mismo tiempo, el general Varela inicia en Marruecos su propia colecta de donativos, con cuyo importe se construyeron 120 viviendas.
Misa en la Catedral por las víctimas de la Casa Cuna
A las 11:00 tuvo lugar en la iglesia Catedral una misa solemne por las víctimas registradas en el Hogar del Niño Jesús, llamado comúnmente Casa Cuna. En su interior murieron 3 religiosas, entre ellas la madre superiora, una docena de cuidadoras y 26 niños.
Inhibición de la causa en la jurisdicción militar
A requerimiento del almirante Rafael Estrada en calidad de capitán general del Departamento Marítimo de Cádiz y por auto del juez de instrucción de Cádiz, la jurisdicción ordinaria se inhibe en la jurisdicción militar, la cual proseguiría la investigación de los hechos. La Marina se investigaba a sí misma, de modo que el 4 de noviembre de 1950 su dictamen final fue el sobreseimiento de la causa al entender que no se había podido determinar de manera concreta las causas de la catástrofe.



